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El Arte de Gorki
"Desde muy joven me intereso la cerámica mayólica que se hacía en Guanajuato recuerdo que mi padre tenía muchas piezas antiguas que me gustaban mucho por sus colores y formas así que empecé a realizar pruebas y logre restituir esta técnica ya perdida".
Nací en Morelia, Michoacán el 27 de Septiembre de 1939. Siendo muy pequeño nos mudamos a Guanajuato por lo que mi vida la he pasado en esta ciudad que he llegado a amar y me siento orgullosamente guanajuatense, desde la infancia estuve rodeado de un ambiente artístico muy especial pues mi padre Don Rodolfo González era un escultor muy reconocido en la ciudad, hoy todavía se le recuerda por obras como el busto del presidente Benito Juárez que se encuentra fuera de la presidencia municipal de la capital.
Sin duda mi padre influyo en gran manera en mi forma de ver el arte, con el realice mis primeros estudios de escultura y la fundición de objetos artísticos aplicando la técnica de la cera perdida pasado el tiempo la tienda que abrió mi padre me acerco a un más a las antigüedades y el arte.
La Sra. Gene Byron pintora de origen canadiense me invito a trabajar con ella y juntos creamos un taller de esculturas de terracota ella diseñaba y yo moldeaba, esto me dio la oportunidad de hacer pruebas de la cerámica mayólica y logre restituir la técnica que se había perdido y gracias a la investigación se revivió el método aplicado a la loza fina policromada que tanto impulso el Cura Don Miguel Hidalgo.
Recuerdo que monte una exposición para las fiestas de San Juan y Presa de la Olla en el pasaje Humboldt y estuvo presente el gobernador de Guanajuato Lic. Juan José Torres Landa con quien gustosamente me tomaron una foto.
Un amigo japonés Hisato Nurayama quien estudiaba en Guanajuato despertó mi interés en su país y en la cerámica tradicional japonesa, sus pláticas y las publicaciones que me mostraba terminaron entusiasmándome tanto que a pesar que eran pocas las posibilidades solicite una beca para estudiar en Japón ,misma que me fue rechazada por ser tiempo de olimpiadas.
Con la ayuda de algunas personalidades recibí el apoyo del Banco de México y curiosamente la foto que me tomaron con el gobernador del estado, sirvió de pase para obtener el apoyo complementario que necesitaba.
Sin imaginar cómo cambiaria mi vida tome mis cosas y partí a Japón .La vida en aquel lejano país no fue nada fácil, llegué como forastero sin conocer a nadie a una cultura completamente diferente a la mía, en fin ya estaba en Japón y aunque un poco limitado en sentido económico rente un cuarto muy cerca de Tokio y continúe la aventura.
Mis primeros estudios
Tuve el privilegio de realizar mis primeros estudios con el maestro Tsuji Seimei con quien aprendí la técnica del Shigaraky, tengo que reconocer que esto no resulto del todo fácil y tuve que acostumbrarme a algunas diferencias por ejemplo el torno japonés se gira a la izquierda mientras que en México gira a la derecha fue una experiencia muy interesante.
Japón medio la oportunidad invaluable de estudiar con el maestro Kei Fijiwara quien es considerado “Tesoro Viviente de Japón” con su ayuda aprendí técnicas ancestrales como Karatzu, Oribe, Tenmocuok entre otras.
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Una ocasión memorable
En una ocasión fui invitado a la ceremonia del té y ahí conocí a una hermosa joven de nombre Toshiko Ono con quien entable amistad a pesar de la dificultad en la comunicación, al paso de un año nos casamos y desde entonces ha sido una excelente compañera y una madre amorosa con nuestros 2 hijos, y ahora después de 40 años de matrimonio continua trabajando incansablemente a mi lado.
Cuando decidimos volver a México lo hicimos en barco y al llegar a San Francisco un maestro japonés monto una expo- venta de mis piezas, a mi me asustaron los precios a los que se vendían pues a mi ver el costo era muy elevado pero todo se vendió bien, con ese dinero nos establecimos en Guanajuato he instalamos el taller.
Ya en Guanajuato pensé en lo que haría, no me imaginaba haciendo piezas para restaurante Japonés, y dado que en México era muy reducida la población japonesa considere que sería poco atractiva este tipo de artesanía, así que empecé a trabajar la cerámica mayólica que tanto me gustaba por sus colores y lo que se podía lograr con ella, a la fecha contamos más de 50 años trabajando y formando nuevos artesanos en algunos casos la segunda generación.
Con el tiempo he recibido muchos reconocimientos, he viajado y presentado más de 34 exposiciones en diferentes partes del mundo como: Egipto, España, Francia, Estados Unidos por citar algunos.
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