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El Chocolate, del arbol a la boca


SEGÚN los botánicos, el árbol del cacao probablemente ya crecía hace miles de años en Sudamérica, en las cuencas del Amazonas y el Orinoco. Puede que los mayas fueran los primeros en cultivar el cacao, el cual llevaron consigo cuando emigraron a la península de Yucatán. La realeza azteca bebía con gusto una gran cantidad de chocolate amargo que preparaban mezclando semillas de cacao con vino o con maíz fermentado y que luego servían en copas de oro. Por ejemplo, se dice que el emperador Moctezuma tomaba a diario más de cincuenta copas de chocolate.

En 1519 Cortés dirigió una expedición al corazón de México para apoderarse de tesoros de oro y plata de los indios aztecas. El emperador Moctezuma, junto con sus súbditos aztecas, creyó que Cortés y sus soldados eran “dioses blancos, que habían subido del mar”. Se les dio la bienvenida, se les preparó un banquete y, se les sirvió una bebida fría y amarga que era muy popular entre los huéspedes aztecas. Se llamaba cacahuatl.

Los españoles se enteraron de que los aztecas creían que uno de sus profetas había traído las semillas del árbol de cacao del paraíso y las había plantado en su jardín. Por medio de beber un licor exprimido de las semillas, adquirió sabiduría y conocimiento universales. Moctezuma mismo creía que dicho licor no solo le daba fuerzas y energía, sino que también le estimulaba las capacidades reproductivas.

Al conquistador español Hernán Cortés le interesaron mucho más las copas de oro que su contenido, pero sí le llamó la atención que los aztecas utilizaran las semillas de cacao como moneda. Sin pérdida de tiempo se apresuró a establecer plantaciones de este “oro”, las cuales resultaron rentables, y España prácticamente controló el mercado del cacao hasta el siglo XVIII.

Los españoles llevaron las semillas a Haití, Trinidad y la isla de Bioko (llamada antes Fernando Poo), situada frente a la costa occidental de África. Desde esta isla se llevó una mazorca del cacao al continente africano, y en la actualidad existe un floreciente mercado de este producto en cuatro naciones de África occidental.

El chocolate llega a Europa

En el siglo XVI, Hernán Cortés introdujo en la corte española el chocolate que bebían los aztecas. Las damas de la realeza española se lo reservaban para ellas y lo tomaban a sorbitos en secreto, condimentado con especias y a veces con pimienta. Con el tiempo se introdujo en los estratos más altos de la sociedad europea.

La fuente de esta bebida poco común y fascinadora y la receta para ella se guardaron cuidadosamente en secreto. Pero el secreto salió a luz cuando ciertos monjes españoles lo revelaron a monjes de Italia. El uso de la bebida se extendió rápidamente... a Italia, a Francia, a Inglaterra y a todos los países de Europa. Cada país le agregó sus propias especias aromáticas para satisfacer su propio gusto. A los de Inglaterra se les hizo difícil pronunciar su nombre, de modo que lo cambiaron a chocolate

¿Es saludable comer chocolate?

Según el diario japonés Nihon Keizai Shimbun, hay especialistas que consideran el chocolate beneficioso para la salud. La razón es que contiene polifenol de cacao, el cual contribuye a inhibir el desarrollo de la arteriosclerosis y el cáncer. También se dice que equilibra el sistema inmunitario y ayuda al cuerpo a recuperarse del estrés. El profesor Hiroshige Itakura, de la Universidad Cristiana Ibaraki, señaló que “el más eficaz es el producto de alta calidad, elaborado con muchos granos de cacao y muy poca azúcar y manteca”.

¿La “droga blanda ideal”?

Las cualidades estimulantes, antidepresivas y afrodisíacas del chocolate se han proclamado por centenares de años. Ahora, estudios recientes parecen indicar que este alimento tiene una incidencia real “en los niveles de ansiedad-serenidad y en el comportamiento sexual”, informa el rotativo francés Le Monde. Los científicos han descubierto en el chocolate una sustancia que guarda ciertas similitudes con las anfetaminas y con otros compuestos de “marcado carácter antidepresivo”. Los hallazgos también revelan la presencia de anandamida, un neurotransmisor que produce la misma “intensificación de las sensaciones y euforia” que el hachís. Estas propiedades, junto a su baja toxicidad, llevaron al diario a esta conclusión: “Puede decirse que el chocolate es una droga blanda casi perfecta, pues estimula la actividad física e intelectual por su aporte de energía y porque genera una sensación de euforia y bienestar, carece prácticamente de contraindicaciones y tiene un bajo nivel de adicción”.

Alimentos para la piel

La comida se está convirtiendo en ingrediente común de los tratamientos de belleza y salud, en los que, además del chocolate, se utilizan comestibles básicos, como el aceite de oliva. Se cree que “un relajante baño de burbujas con extracto de cacao a la luz de las velas, seguido de un masaje con chocolate caliente y compresas de chocolate espeso en todo el cuerpo” evita el envejecimiento de la piel, según el periódico alemán Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung. ¿Será cierto? El profesor Volker Steinkraus, del Instituto Dermatológico de Hamburgo, indica que, “la crema con extracto de cacao puede retrasar el envejecimiento”.

No cabe duda que una taza de chocolate en compañía de nuestros seres queridos siempre resultara muy agradable y si a eso le agregamos beneficios físicos lo será aún más.

¿Sabía qué? En Guanajuato usted podrá encontrar una gran variedad de chocolates desde el natural hasta el de almendra y sin azúcar, todo elaborado de manera artesanal.

En su recorrido por la ciudad no olvide visitar la Dulcería Mexicana que le ofrece productos de la mejor calidad y con sabor a México. Lo esperamos en nuestras dos direcciones

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Tel: 01 (473) 73 2 09 38 y 01 (473) 102 60 25.
En Guanajuato, Gto.