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La Joyería Barroca

Su origen


A ciencia cierta no sabemos cómo inicia la elaboración de estas piezas que hoy constituyen la joyería tradicional de Guanajuato, no existen documentos u otros medios que nos permitan conocer más de este asunto.

Sin embargo la magia que guarda el corazón de los guanajuatenses, ha encontrado en un suceso por demás maravilloso, el motivo perfecto del ingenioso orfebre para representar con joyas un relato prodigioso.

Permítame pues narrar aquella historia que guardan los empolvados libros, que un día fueron de mi abuelo.

Dice el relato que allá en lo distante del viejo mundo, en la ciudad Santa Fe de granada propiedad de España, existía una imagen bellísima tanto como milagrosa, que era tenida en gran veneración por los granadinos agradecidos por sus favores.

Por el año 714 de la era cristiana, aconteció que los moros invadieron el territorio de España y temerosos de infamias que pudieran perpetrar contra la sagrada imagen los fieles procedieron a ocultarla en una cueva subterránea donde permaneció más de 8 siglos.

Es de admirar que tal como si se tratase de siglos por día o días por siglos, el tiempo no fue suficiente para causar daño alguno a la sagrada imagen que no padeció la más leve lesión para venir con los años a ser la protectora de esta ciudad.

Fue por fin descubierto tan inestimable tesoro a mediados del siglo XVI; y muy poco tiempo después, maravillado por la asombrosa riqueza de Guanajuato el entonces Rey de España envía como el más rico presente la hermosa imagen al Real de Minas de Guanajuato.

Según el presbítero lucio Marmolejo, fue al caballero D. Perafán de rivera a quien su majestad encomienda, para que acompañara la Sagrada Imagen hasta su destino.

Según la tradición, en un momento de su travesía y hallándose desorientados, se dispusieron a acampar en la región hoy conocida como la Yerbabuena como a tres leguas de Guanajuato, ya casi para caer la noche el superintendente mando colocar la Sagrada Imagen sobre un tambor a manera de peana, y ante tal conflicto acuden a la imagen de la que eran portadores y ruegan que ilumine su camino, con el sol ya en lo alto vieron dos palomas surcar el cielo y parecían anunciarles dicha, de modo que las siguieron y allí entre las lomas encontraron el humilde poblado de Guanajuato, sí la benigna señora escucho su ruego.

Tiempo después, el ingenio de hábiles orfebres le dio vida a una Joya que reflejaría aquel prodigio y lo conservaría para la posteridad

Curiosamente, los artesanos añadieron a la joya un par de palomitas para representar la llegada de la Imagen a esta ciudad.

Atravez de los años, generaciones de artesanos han conservado este legado y continúan elaborando a mano esta preciosa Joya que es parte de nuestra herencia cultural.

Queremos agradecer a quienes han enseñado y transmitido sus conocimientos sobre este arte conservando la tradición, como el maestro: Pedro García Vargas que desde hace más de 60 años ha trabajado y enseñado a muchos orfebres que hoy mantienen viva la técnica y estilo de la joyería barroca.

Como al principio les dije es la imaginación de un pueblo que vive con las leyendas, quien le da forma a las historias, a las que tambien añaden un poco de colorido y las conservan en su corazón.